Son muchos quienes adoran conducir de noche. Muchos de ellos admiten que lo hacen porque se tiene mejor visibilidad, y mejor respuesta, ante un imponderable, mientras que despotrican de la luz del día cuando se posa frente a ellos. No les falta razón. El sol puede cegar irremediablemente, y no es buen compañero de viaje en tales circunstancias. Pero no todo se ha de reducir al volante cuando hablamos de la noche. Pasear bajo las estrellas y guiarse, incluso, por la intuición, hospeda una magia inequívoca. Rodearnos de calma y mirar al horizonte, sin más murmullo que el tañido de la oscuridad al caer, puede llegar a convertirse en un vicio al que acudir de vez en cuando.
Vivir es el arte de dibujar sin un borrador. https://www.instagram.com/deif_k53ro/
martes, 9 de noviembre de 2021
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