El hervidero en el que se convierte Madrid cuando llega la Navidad, asombra. Calles como la de Preciados se convierten en las más transitadas, casi invadidas, por todas aquellas personas que se echan al paseo, envueltas en ropajes que aíslen del frío madrileño. La zona del centro se convierte en un tortuoso territorio del que, a veces, no resulta nada sencillo escapar. Y cuando uno es consciente de la aventura a la que se enfrenta, más le vale tener una buenas dosis de paciencia, pues ni siquiera las prisas caben entre tanta muchedumbre.
Vivir es el arte de dibujar sin un borrador. https://www.instagram.com/deif_k53ro/
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