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jueves, 9 de marzo de 2023

No perdamos la esperanza


 

No sería de extrañar que, cualquier mañana, amaneciésemos con la noticia más terrorífica, lanzada al aire. Si estamos todavía en pie, intentando llevar una vida lo más normal posible, es de milagro. Si tenemos en cuenta las manos en las que nos encontramos, a nivel mundial, es asombroso que la raza humana sigamos poblando este planeta.

Aquellos que manejan los hilos desde las élites, parecen estar tejiendo un plan, cuyo final puede que no sea del todo satisfactorio para la gente. Nuestro bienestar no lo tenemos asegurado, ni siquiera a medio plazo, visto lo visto. Por eso, el día menos pensado, el cielo podría teñirse con deslumbrantes llamaradas, demostrando  que todo lo que sube, baja. Si a alguien se le ocurriese la idea de arrasarnos, pulsando el temido botón del apocalipsis, no creo que resulte sencillo encontrar  cobijo donde guarecerse.

Las penurias con las que convivimos ahora, se quedarían completamente empequeñecidas ante la devastación que podría llegar. Pero lo último que se pierde es la esperanza.


lunes, 6 de marzo de 2023

¿Cuánto tiempo nos queda?


 

¿Cuánto tiempo nos queda? Esa es una de las grandes preguntas que nos hacemos en este momento. Es posible que sea la duda actual más importante, dadas las circunstancias que nos rodean. No hay un solo día que no nos embadurnen con noticias, a cual peor, sobre la situación coetánea en el mundo. Engaños, cortinas de humo, disfraces falaces lanzados en forma de mugrientos embustes, recorren cualquier  estancia con el ánimo de seguir mintiéndonos. Mientras tanto, todo se derrumba a nuestro alrededor, y continuamos preguntando al viento: ¿Cuánto tiempo nos queda?

Es imposible obviar que la vida que conocíamos no volverá. Han acontecido eventos calamitosos durante los últimos años, y los adalides que prometieron cuidar de nuestros intereses, únicamente vigilan los suyos. Caemos irremediablemente y sin frenos por un pozo sin fondo. La sociedad sufre una enorme división, por lo que todos lidiamos con el malestar que producen sentimientos que estaban enterrados, como los viejos rencores de los que la mayoría ni recordaba. Por culpa de aquellos resentidos que no han parado hasta vernos enemistados de nuevo, sobrevivimos en un mundo que puede verse todavía más herido, y de forma irremediable.

La escasez, el hambre y el dolor, se reparten por el planeta. La enajenación más nauseabunda lidera los puestos de responsabilidad, desde donde dicta y maneja sus depravadas doctrinas, corrompiendo a menores, abarrotando de delincuencia las calles, fomentando odio, robando a manos llenas y destruyendo la vida. Los conflictos armados han regresado, cuando creíamos que pertenecían a un arrinconado pasado. La angustia por la supervivencia es ya una red interminable que todo lo abarca. El presente está pintado con los ecos más infames del pasado, y el futuro que nos viene solo trae cielos oscuros.

Mientras tanto, volvemos a preguntarnos: ¿Cuánto tiempo nos queda?

Nadie lo sabe. 


Coco