Tan tranquilo, el Oso Panda se sienta al sol, recostado
sobre un tronco poco anatómico, pero le vale. Cuando está rodeado de bambú, el
mundo deja de existir para él. Aunque tenga alrededor un enjambre de personas
viendo cómo se aprieta el aperitivo, le da lo mismo. Y mientras dura su tentempié,
mastica, escupe, se estira, bosteza y sigue. Es una especie de saco sin fondo,
mullido y aparentemente suave, puesto a dedo en el mundo para adornar con su
belleza y hacernos sonreír. No digo que sea un santo, porque tiene su buen
genio, pero mirarle mientras come, tan apacible y relajado, hace que esa calma
contagiosa nos alcance.
Vivir es el arte de dibujar sin un borrador. https://www.instagram.com/deif_k53ro/
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Los bosques no quieren esconder su magia, sino que la muestran de par en par. Pero, como todas las cosas en esta vida, hay que saber mirar...
-
Hasta en los lugares más sombríos, existe un guía portador de consejos que debemos seguir. Es una luz que centellea, aunque no siempre sea...

No hay comentarios:
Publicar un comentario