Hay un pantano no muy lejos de aquí, según tuerces, a la
izquierda. Un lugar donde el tiempo se detuvo, y ya desde épocas remotas
cualquier cosa flota entre sus aguas. Los más mugrientos lanzaban toda clase de
despojos, y el pobre pantano sucumbió. Los peces murieron, y con ellos,
cualquier colorido alegre que le daba vidilla al asunto. Ahora, lo único que se
advierte son los pringosos sedimentos y la impura cochambre que engorda la
pátina, casi opaca, de una repugnante superficie llena de orines y heces. Lo
que tiempo atrás se consideraba un poético rincón de cuento, donde las parejas
coqueteaban y hasta el aire era puro erotismo, ahora los más avispados pegan un buen rodeo con
tal de evitar el hedor... a no ser que tengan el muelle flojo. ¡Pero cuidado! A
simple vista no parece peligroso. Y si alguien con catarro que no destaca por
su olfato, se deja caer por allí, que no meta sus pies en remojo porque puede
no sacarlos. Y, a día de hoy, tener los pies en la tierra, y en su sitio, está
muy valorado.
Vivir es el arte de dibujar sin un borrador. https://www.instagram.com/deif_k53ro/
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