Si me llegan a decir que aquí vive el bueno de Drácula, me lo creo. Detrás de esta maraña de vallas metálicas, con más óxido que las axilas de algunos en agosto, resplandece una luz. Quizá una chimenea, para el tiempo en el que estamos, da calor a algún vampiro destemplado que urde, en silencio, sus planes nocturnos. Y mientras llega la noche, yo vigilo, curioseo y me detengo a pensar. Si me quedo tras los barrotes, observando alguna sombra en la ventana, me la juego. Y, francamente, no me apetece que un vampiro me chupe la sangre. Ni eso, ni nada.
Vivir es el arte de dibujar sin un borrador. https://www.instagram.com/deif_k53ro/
domingo, 2 de abril de 2017
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