martes, 18 de abril de 2017

Obra de Teatro "Estrógenos"





Charlando con Sonia Reig.

A nadie le amarga un dulce, o eso dicen, a no ser que
prefieras lo salado, como yo. Pero el que más o el que menos, se apunta, casi
seguro, a una buena charla entre amigos. En una tetería o en un pub de moda, el
sitio es, realmente, lo de menos. Lo más importante en la vida es la gente que
tienes cerca, aunque en ciertas ocasiones prefieras poner distancia, por culpa
de la sinceridad que aflora tras unas copas, por ejemplo.


Vicky y Diana son amigas, y hacen lo que la gran mayoría:
compartir su tiempo y llenarlo de buenas conversaciones, que con el paso de las
horas van cogiendo profundidad. El dúo se vuelve trío cuando aparece Sara, la
nueva amiga de Diana, que con su llegada agita el ambiente, y las verdades comienzan
a campar a sus anchas como dagas voladoras. Celos, ansiedades, tirrias y
ligoteos saldrán a la superficie, gracias a esta sensacional comedia de enredo,
tan bien llevada por David Areces, que representan tres actrices de bandera: Sonia
Reig, Cristina Esteban y Elena Gómez.
"Estrógenos" Nota: un 11 sobre 10.

"Despiertos" - ENTREVISTA COMPLETA La Platea Azul 10radio







Las monedas tienen dos caras, igual que los colchones, que
de vez en cuando hay que darles la vuelta. Por una parte, tenemos el catre
pintón, apañado y mullido, que atrae nuestro cansancio y lo desintegra. Pero
también, y a veces de forma irremediable, la otra cara de la moneda es el horror,
el insomnio o la imposibilidad de pegar ojo, haciendo probable que el día
siguiente se torne más bien regulero.


Por motivos que ya entenderéis, la falta de sueño se ceba
con ciertos personajes que luchan en un campo de batalla llamado cama. La obra
de teatro “Despiertos” nos hará tomar conciencia de lo importante que resulta
ser apañado a la hora de recogerse, de comportarse y también, cómo no, de
elegir correctamente.


Javier Barros escribe y dirige esta obra, tejida con gusto y
acierto, que incita a la risa limpia. Y como él, los demás culpables de esta
historia no se salvan de los elogios, pues si en algún momento se ha sabido
elegir un equipo ganador, ha sido aquí. Claudia Ruiz, Gonzalo Palmero, Joseba
Priego y Daniel de Llano juegan en un terreno con aires bipolares, donde el viento
sopla a favor o en contra, depende del resultado: dormir o no dormir… Esa es la
cuestión.

jueves, 13 de abril de 2017

¿Crees en fantasmas?



Es posible que no creas en fantasmas. Pero también es posible que si miras con atención esta grabación, cambie tu forma de pensar. Si permaneces atento, quizá adviertas la presencia de uno de ellos que parece girar la mirada hacia ti. Es cuestión de segundos, no más de tres. Suerte.

sábado, 8 de abril de 2017

Entrevista. La Platea Azul. 10radio. "Lástima que sea una puta"



Si nos ponemos a pensar, cosa que no hacen muchos, hay ciertas circunstancias que se siguen considerando oscuras. Por ejemplo, el incesto: cuando los hermanos hacen sus cosas, a escondidas, ocultándose de cualquier mirada inquisitoria. No es algo normal, a decir verdad, que un par de personas de tan cercano parentesco se dediquen más que carantoñas, pero puede pasar; de hecho, sucede. Y aunque aquí, en nuestro país, sea algo vetado, más allá de nuestras fronteras abrieron la mano con esta cuestión. Pero yo me pregunto: ¿A partir de qué punto exacto se considera incesto? ¿Con unas caricias? ¿Con unos besos? ¿O se considera como tal cuando ya hay mandanga de la buena? Lo digo porque si unos besos no están “penados” por la recia moral, estos mismos tampoco se considerarían cuernos, si se los damos a otra persona que no es nuestra pareja. ¡Cuántas incógnitas!

Si queréis distraeros a costa de los “tejemanejes” y “martingalas” de dos hermanos que se adoran más allá de esos límites, no dejéis de ver la obra de teatro “Lástima que sea una puta”, dirigida por Lidio Sánchez Caro, y protagonizado por un extenso e increíble elenco. El lunes 10 de abril, en La Platea Azul (10 radio) entrevistaremos, además del genial director, a Tania Watson y a José Carlos Palacios, que son piezas fundamentales de la obra. Una vez sentados en la butaca, admiraréis una tragedia, donde sucederá de todo, pero siempre hallando la risa donde menos se puede esperar.

martes, 4 de abril de 2017

D(es) Armando a los ingleses


En 1986 se celebró un partido de fútbol entre las selecciones de Argentina e Inglaterra. Fue en Méjico, y todos estaban crispados. Normal, teniendo en cuenta que aquellos cuartos de final se jugaban cuatro años después de la guerra de Las Malvinas entre ambos países. Rivalidad máxima y odios pululando en cada grieta del estadio. Pero fueron dos los goles que pasaron a convertirse en los más famosos de la historia; dos goles marcados por el eterno Diego Armando Maradona, que llevó a la victoria a Argentina.
“DESARMANDO A LOS INGLESES” nos transporta hasta aquel año mágico. Una obra basada en “10,6”, de Hernán Casciari, con un elenco increíble capaz de convertir el escenario en un pedazo de la historia. Mateu Bosch, Claudia Melo, Rubén Martín, Míkel Aróstegui, Iago Clemente y Carlos Limón son los responsables de esta representación que ni unos ni otros debería perderse. Estáis avisados.

Ni con tres vidas que tuviera

Hace falta ser valiente para llevar adelante una obra de tamaño relieve. España ha sido sacudida por la violencia más extrema durante muchos años, y eso es algo que nadie puede negar. “Ni con tres vidas que tuviera” nos muestra la realidad de un antes y un después, narrando con crudeza y sensibilidad a partes iguales una historia perfectamente tejida. Ellos han querido sostenerse sobre un filo encarnizado de la historia, juntando sus manos y sus vidas; su pasión. Ellos, el equipo, los genios. Un texto encomiable, trenzado por José Pascual Abellán, capitaneado por un guía de postín, Sergio Arróspide, y la interpretación fabulosa de tres artistas – Lucía Esteso, Borja Maestre y Esther Vega - ante los que me quito el sombrero. Una obra indispensable que eleva al Teatro a lo más alto.  Una obra esencial.

“Ni con tres vidas que tuviera”. Estreno el 7 de abril. Nave 73. Madrid.

domingo, 2 de abril de 2017

En el fondo del pantano.


Hay un pantano no muy lejos de aquí, según tuerces, a la izquierda. Un lugar donde el tiempo se detuvo, y ya desde épocas remotas cualquier cosa flota entre sus aguas. Los más mugrientos lanzaban toda clase de despojos, y el pobre pantano sucumbió. Los peces murieron, y con ellos, cualquier colorido alegre que le daba vidilla al asunto. Ahora, lo único que se advierte son los pringosos sedimentos y la impura cochambre que engorda la pátina, casi opaca, de una repugnante superficie llena de orines y heces. Lo que tiempo atrás se consideraba un poético rincón de cuento, donde las parejas coqueteaban y hasta el aire era puro erotismo, ahora los más avispados pegan un buen rodeo con tal de evitar el hedor... a no ser que tengan el muelle flojo. ¡Pero cuidado! A simple vista no parece peligroso. Y si alguien con catarro que no destaca por su olfato, se deja caer por allí, que no meta sus pies en remojo porque puede no sacarlos. Y, a día de hoy, tener los pies en la tierra, y en su sitio, está muy valorado.

Las nieves que se fueron.

Recuerdo Madrid nevado, pero de eso hace mil años. Las calles blancas, igual que los coches y las farolas. Todo estaba brillante y el suelo era una pista de patinaje, con niños jugando y adultos rompiéndose algún hueso contra un portal. Todo muy idílico. Pero ese cambio climático, del que muchos reniegan, quizá haya sido el causante de que nieve menos, al menos por aquí, y los cuatro copos caídos no han cuajado nada. Una pena. Con lo bonitas que salían las fotos. Ahora, en lugar de eso, tenemos barrizales grisáceos que ensucian los bajos de los pantalones, y charcos de agüilla turbia que huele hasta mal. Los muñecos de nieve de ahora son tristes, amorfos y contrahechos, sin consistencia que soporte una pobre zanahoria como napia. Del blanco deslumbrante pasamos al inmundo gris churretoso, y ya ni en Navidad cellisquea como antaño. Qué asco. Cómo cambian las cosas.

¿Quién se ha llevado mi bambú?

El listillo que se ha atrevido a levantarme el desayuno, se va a enterar. Para un aliciente que tengo al despertarme, y me encuentro con que mis cañas han volado. Algunos deberían esconder sus manos en los bolsillos, o meterlas en el lugar más oscuro que tengan cerca. No hay derecho, hombre. Ahora tengo que trepar por este árbol, y aguantar el escozor de las ramas secas en mis zonas más queridas, por culpa de un chorizo que se llevó mi manduca. Y aquí arriba no hay nada; ni una triste fruta pocha que llevarme a la boca. Pero eso sí: como vea desde aquí pasar por debajo al culpable, le va a hacer falta una buena ducha, porque no me voy a cortar un pelo. Soy como un reloj, y mi vientre ya está sonando.  

¿Quién vive ahí?

Si me llegan a decir que aquí vive el bueno de Drácula, me lo creo. Detrás de esta maraña de vallas metálicas, con más óxido que las axilas de algunos en agosto, resplandece una luz. Quizá una chimenea, para el tiempo en el que estamos, da calor a algún vampiro destemplado que urde, en silencio, sus planes nocturnos. Y mientras llega la noche, yo vigilo, curioseo y me detengo a pensar. Si me quedo tras los barrotes, observando alguna sombra en la ventana, me la juego. Y, francamente, no me apetece que un vampiro me chupe la sangre. Ni eso, ni nada.

viernes, 31 de marzo de 2017

Días de playa



Los días de playa se acercan, es inevitable. Incluso yo lo deseo, a pesar de mis gustos por el frío, por el invierno más crudo y las luces grisáceas del gélido amanecer. No me importará acercarme a la orilla, empapar mis pies curiosos y llegar hasta la luz del faro, que supongo servirá de guía en el ocaso de mis paseos. Lo poco gusta y lo mucho cansa. Y sí, es cierto: se va cambiando. Pero eso es lo bueno, porque así, uno no se aburre. Cada estación tiene su tiempo, igual que el gozo por lo dulce o lo salado. Y nadie podrá quitarnos, espero, esos ratos de sol y aire, recostados frente al agua, con algo que nos refresque y las tapas del lugar.
Esas, que no falten.

Bajo los arcos


Luces y sombras de Madrid


Os voy a contar algo que me sucedió, a pesar de lo que muchos puedan opinar, pues es algo tan cierto como que ahora es de día.
El centro de Madrid es variopinto, y nunca sabes qué podrás encontrarte a la vuelta de la esquina, o en la tienda de comestibles, o entre dos coches, al cruzar hasta la otra acera. Sí, entre dos coches; dos vehículos normales que reposan tranquilos, sin meterse con nadie. Y allí, entre medias, agazapado, reptaba un hombre, arrugado, sin permiso del ayuntamiento. Por mi parte, quise cruzar, mientras buscaba una dirección, atento a lo mío, pero distraído del resto. Y en aquel preciso instante, ni antes ni después, casi hubo una catástrofe de proporciones épicas.
El hombre escondido al que casi no vi, estaba en plena faena, con sus cosas, regodeándose y disfrutando el momento. Doblé el esquinazo del vehículo, rodeándolo con el ritmo habitual, y a punto estuve de meterle un pie en la boca. Él se me quedó mirando con fijeza, lo mismo que hice yo, en un asombro mutuo. El fulano de turno estaba haciendo de vientre en plena calle, sin miramientos, con cara de circunstancias. Le dije, tras el susto, que había un bar enfrente donde bien podía haber entrado para plantar su pino, en lugar de dejarlo en plena calle, abandonado e indefenso. No sé si aquel hombre sabía comunicarse, ya que no mencionó palabra alguna, y mientras tuve que saltar sobre él, para no caerme de bruces, el pollo siguió a lo suyo, apretando, quedándose en una gloria relativa.
En casos de urgencia de esta clase, imagino que el dueño de un bar permite la entrada, incluso sin consumir un triste café.  A cualquiera puede sucederle un episodio de esta envergadura. Pero… ¿montarse la fiesta en plena calle? Otra cosa no habrá en Madrid, pero bares…

martes, 28 de marzo de 2017

Bienvenido a mi vida - Teatro

-Bienvenido a mi vida-  Pues muchas gracias, oiga. Siempre es un placer que alguien te diga algo así, cuando es de corazón. Y es precisamente el corazón el que es alcanzado con esta pedazo de obra, escrita por Susana Mercado; una autora que bien podría haber sido el Rey Midas en otra vida, porque todo cuanto escribe es oro. Si además vamos sumando, Juan Ángel Melero dirige e interpreta, acompañando a Irene Gamell, que es, sin duda, otra ídola. Un elenco que no pasa de puntillas, ya que todos y cada uno de ellos destaca, y mucho. Sobre el escenario, titanes; en persona, increíbles.

Desde La Platea Azul os damos las gracias por mostrarnos lo grandes que sois.

Los Microñecos También saben de amor - Microteatro


Alicia está más perdida que un cura en una discoteca. Y es normal. Su mente da vueltas a una idea que le carcome, como poco. Su novio recibe corazones por Whatsapp de su jefa, y no es muy normal. Y aunque toda clase de pensamientos rancios se entremezclan dentro de Alicia, dos personajes se prestan gustosos a dar su opinión. Como si de un angelito y un diablo a la gresca se tratase, ambos querrán opinar al respecto, sobre esta situación que sufre la protagonista de esta obra. ¿Quieres reírte? ¿Quieres pasarlo realmente bien? Alicia, Chiri y Moyo te hacen un hueco en su agenda para hacer que te partas.
Claudia Zamora, Carlos Baez y Adrián Cuenca se superan con cada frase. Si a todo esto regamos las flores con la música de Pablo Guarino… ¿Qué más se puede pedir? “Los Microñecos también saben de amor”, eleva el concepto de Microteatro a otro nivel, que por supuesto, impacta y deja el mejor de los sabores.
Gracias, chicos, por compartir vuestro tiempo con nosotros. Desde La Platea Azul, en 10radio, recordaremos con cariño aquellos instantes, sin duda. Mucha mierda y ¡Viva el Teatro!
La entrevista, aquí: https://www.youtube.com/watch?v=ojl5WnVGB4k&t=3s&spfreload=5
La Platea Azul - 10radio

jueves, 23 de marzo de 2017

El flautista del cuento


Miradas inteligentes (de verdad)


Y llegaron las alergias.


Esos días de lluvia


Un puente con vistas


La Platea Azul - 10radio

La Platea Azul

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www.10radio.es

Teatro y Artes escénicas

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Teatro y Artes escénicas

Estoy Rara




Conocer en persona a alguien que te aporta mucho es un regalo del cielo, qué duda cabe. Si además se trata de un ser de luz multiplicado por dos, uno puede considerarse realmente afortunado. Paloma Jiménez y Ángela Conde valen más que los bocatas de calamares (y eso, viniendo de mí, es mucho)


Como les dije en su día: “Sois el antídoto de la tristeza”. Y es totalmente cierto. Compartir el tiempo con ellas es como tocarte el gordo de Doña Manolita. Te sientas, las ves y las oyes, eso sí, incapaz de contar las risas que puedes llegar a soltar. Al principio te embaraza, te da sofoco, (por eso de la prudencia) por reír a mansalva, hasta ordinariamente, como si hubieras salido de una cueva. Pero al poco de estar allí, observas cómo la gente no se corta un pelo, ni se contiene ni se cohíbe, y la risa va y viene, campando a sus anchas, como debe ser. Angustias y Remedios nos llevan a ese nivel, evitándonos recordar los malos ratos mientras nos cuentan sus cosas. “Estoy Rara” tuvo éxito, desde luego, como no podía ser de otra manera. Dos mujeres reales de muy buen ver, que con arte y mucho empeño consiguen ponerse feas (sí, aunque cueste creerlo) Y con su arte, que no es poco, sino mucho, nos arrastran a su mundo sin contemplaciones. Y llegó “Estoy Rara 2”, que nos colma de entusiasmo y hasta al más soso divierte. La vida continúa para todos, y también para ellas dos. Y menos mal.


Gracias, queridas, por dar una vuelta de tuerca a nuestros momentos de hartura y sopor. La vida se lleva de otra manera, así, con vuestra compañía, que no tiene precio.

"Estoy Rara 2"   https://www.youtube.com/watch?v=6kwx9TRCTQw

Perderse es un placer


De la Tierra al Mar


Coco