El calor llega, lanzando sus raíces para hacernos sudar, y lo consigue. Muchas noches resultan ser un pesado suplicio, y hasta las flores se agachan ante la abrasadora canícula. Pero no puede negarse que la belleza se manifiesta cuando estallan los colores y todo se pincela al gusto, como las obras de arte que son.
Vivir es el arte de dibujar sin un borrador. https://www.instagram.com/deif_k53ro/
jueves, 10 de junio de 2021
Alejarse de las ciudades, buscando refugio en la arena, sintiendo una calma tan inusual como necesaria. Y mientras llega el ocaso, bajo mis pies, el suave tacto humedecido me recuerda que no hace falta mucho más para sentirse en paz. El viejo faro, como arrastrado desde los acantilados, lanzó el ancla. Con su recuerdo en la lejanía, muestra en la orilla el semblante robusto de quien se alzó ante el mar. Cae la luz, y todo se torna en negrura, pero desde lo alto las estrellas me guiarán.
La noche en el bosque
La noche en un bosque asusta a muchos. Es posible que los ruidos de las criaturas nocturnas, junto a los sonidos de la misma naturaleza, simbolicen un significado diferente cuando desaparece la luz, y la gente asustadiza prefiera sentirse a buen recaudo. Pero la noche tiene magia, y si intentamos sentir más allá de lo que en apariencia nos rodea, comprobaremos que todos somos uno, y entenderemos entonces la fusión con los elementos y el resto de seres vivos.
miércoles, 9 de junio de 2021
Esa Luz Del Destino
En algún lugar, donde menos lo esperemos, una luz, quizá escondida, brille para nosotros. El destino está en nuestras manos, pero más allá de los caminos recorridos, algo escrito rige cada paso. Si encontramos el destello que pacientemente aguarda, hallaremos el reflejo de todo nuestro caminar, encerrado en una gota, en un suspiro, en esa brizna de aire que bajo el ocaso de un sol, o el resurgir de una luna, resplandece.
lunes, 7 de junio de 2021
La nave
Pasear por el campo es algo que, al menos a mí, me sienta de maravilla. Y aunque ahora, en tiempos del COVID-19, no tenga la facilidad de antes para moverme por el mapa, sí es verdad que, cuando las circunstancias me lo permiten, escapo hacia lugares rurales para desconectar de toda la porquería cosmopolita, que es mucha.
Una de esas veces, cuando la noche caía y todo se iba desdibujando, me sorprendió en la lejanía un destello que no esperaba. Por un momento pensé en alguien, paseante como yo, que, linterna en mano, se aburría como una mona y solo se distraía con aspavientos. Pero todo resultó ser mucho más enrevesado.
Avanzando hacia el lugar, donde unas chispas se alborotaban como cuatro moscas peleando por su porción de mierda, presencié algo tan insólito que hasta mi digestión estuvo a punto de cortarse. Y no era para menos, pues una especie de escueta nave, quizá llegada de mundos muy lejanos, se arreó el gran porrazo del siglo. Desconozco si el marciano de turno iba bebido, o si alguna autoridad se lo llevó al cuartelillo por pilotar ebrio, pero cuando llegué al lugar de los hechos, allí no había nadie que respondiera por el incidente.
Así que, me quedé con las ganas de saber si el conductor de aquel artefacto se quedó sin puntos, o todo quedó en una advertencia, por lo que me fui de allí, sin darle más importancia.
Puede que los alienígenas nos estén visitando, pero vamos, no es algo que me quite el sueño. Aquí, en la tierra, y más concretamente en España, tenemos muchas cosas importantes, demasiadas, a las que prestar atención, antes que averiguar si enanos verdes, o del color que sean, se mueven entre nosotros.
viernes, 4 de junio de 2021
La casa de cuento
Me encontré, sin esperarlo, con una de esas casas de cuento que nos relataban de pequeños. Una vivienda en mitad del campo, como salida de la nada, pero sin chocolates ni adornos de caramelo. Hansel y Gretel, seguramente, habrían pasado de largo, al no ser invadidos por los aromas dulzones de las golosinas. En cambio, yo me detuve a mirar, desde cierta distancia, porque resultaba chocante encontrar semejante bohío, emergiendo del verdor de la pradera, como si fuera lo más normal del mundo.
Su estructura “Timburtiana”, aderezada con sus lógicas y torcidas ventanillas, apenas dejaba distinguir el interior. Parecía, no obstante, que nadie habitaba entre los muros de aquel esperpento, levantado con pésimo gusto, aunque a más de uno le habría ayudado en las noches oscuras, supongo.
A pesar de aquella rareza, continué mi marcha, dejando atrás aquella construcción. Pero de vez en cuando recuerdo lo perplejo que me sentí al darme de morros con aquella cosa inclasificable.
jueves, 3 de junio de 2021
El silencio de los pueblos
Se agradece inmensamente algo de calma. Con todo lo que tenemos encima en España, poder salir de los núcleos habituales y perderse en los pueblos, es, sin duda, algo tan terapéutico que hasta los facultativos deberían recetarlo.
Ese silencio que bucea por las callejuelas, arañando sutilmente el empedrado, nos sumerge en una calma que no se puede tener, ni de lejos, en las grandes urbes. Y ahora, con las medidas más relajadas, la gente ya sale de sus casas para llevar una vida normal, o casi. En mitad de esta pandemia, que no parece tener final, aterrizar con los pies fuera del hogar es toda una aventura. Ya veremos cómo termina esto.
De momento, sigamos imaginando con viajar a lugares remotos, libres de gente y de virus. Los que ya lo han logrado, bien por ellos (siempre y cuando sean precavidos) Y los que todavía seguimos en nuestras burbujas, aguantaremos un poco más.
La luz en el campo
La subida de las tarifas de la luz nos han dejado a (casi) todos de piedra. Ese 44% abusivo que las hidroeléctricas nos suben e imponen, es repugnante, como poco. Y aquí seguimos, aguantando, tragando como borregos, hasta que toquemos fondo, para lo cual, no creo que tardemos demasiado.
En las zonas rurales van a tener más de lo mismo; no se van a librar, por más que quieran. Las que no van a notar la subida (o robo) son las vacas, que continuarán a lo suyo, pensando en lo que piensen, mientras pastan a su aire en los prados que tengan a su alcance.
Sea de día o de noche, ellas camparán a sus anchas, de lo cual me alegro enormemente. Bastante tienen que sufrir ya sus criadores, soportando el gasto constante y desmedido que esta especie de gobierno ha colado, como no iba a ser de otra manera, de forma nauseabunda, cuando peor lo está pasando España.
Únicamente ese sector privilegiado, al que no parece provocarle muchos quebraderos de cabeza, saldrá triunfante, con los bolsillos llenos, tras abultar sus profundos y avaros bolsillos del dinero que nos estafan a los españoles. Ese sector que mueve a su antojo los hilos que, como a marionetas nos atan a los pies, se cachondea de lo lindo con nuestros apuros, porque, como todo el mundo sabe, ni al gobierno ni a los magnates de las hidroeléctricas les importamos un carajo.
Al menos, las vacas del campo viven ajenas y en paz... por ahora.
sábado, 13 de marzo de 2021
Reflejos
jueves, 4 de marzo de 2021
El banco molesto.
Alguien debió hacer mal los cálculos, ya que no suele ser
lógico obstaculizar la entrada a un inmueble, o estorbar a la hora de subir una
escalera, como en este caso, y plantar un banco frente a unos escalones. Cualquiera de
necesite usar estos peldaños, lidiará con la molestia, pues al lúcido de turno
se le ocurrió anclar el asiento delante de la escalinata. Hace falta ser
descerebrado.
Pero lejos de arreglar este entuerto, ahí sigue, tan pancho.
Y lo que queda, seguramente.
La noche llegará
Los tejados tienen ese encanto especial que, al ensombrecer cada
noche, adquieren cierta magia. Las luces anaranjadas que bañan las tejas,
arañan con delicadeza techumbres o azoteas, y caminan entre cubiertas con noctámbulos
reflejos, ofreciendo un hipnótico estado en el que perderse, cuando, desde una
altura privilegiada, se inclinan ante nosotros increíbles artesonados, húmedos
por el relente y brillantes por los luceros.
El día vive todavía, pero, en unas horas, la bóveda celeste
se apagará, y comenzará de nuevo el juego trasnochador, dispersando las
estrellas como finas esquirlas de fogata.
Copias exactas
Una copia puede ser útil, cuando sustituye, por ejemplo, a
un objeto que se ha extraviado. No habrán sido pocas las veces que hemos
clamado al cielo, pidiendo que apareciera ese juego de llaves, o hasta ese otro
calcetín que nos regalaron, y que tanto valor sentimental tenía. En momentos
así, una buena copia habría dado juego.
Pero hay cosas que son ciertamente inquietantes, como
encontrarse en mitad del campo un elemento escultórico que pincela la mismísima
Puerta de Alcalá. Y es que, esta copia tan bien realizada, que parece haber
sido arrancada de su lugar de origen, reposa sobre el césped de un terruño con
hierba floreada, disfrutando de la intemperie con lozana alegría en cada poro
de su pétreo semblante.
No creo, sinceramente, que tamaña obra haya surgido de la
nada, ni que sus líneas tan precisas sean fruto de la erosión. La naturaleza,
aunque inmensa en sabiduría, no suele ser capaz de perpetrar lo que en
cualquier parte se considera una anomalía de este calibre, por lo que los
lugareños sospechan, claramente, que algún gracioso decidió abandonar esta
creación en mitad del terreno.
No es que quede mal, sino que asombra. Y extraña más todavía
que nadie se haya apropiado de esta pieza, con la cantidad de coleccionistas
que abundan por todas partes.
miércoles, 2 de diciembre de 2020
¡Feliz Navidad!... (por decir algo)
Ya están aquí las fiestas, una vez más, fieles a su cita
anual. Lo malo del asunto es que, este año, no van a ser agradables, ya que en los
hogares sufriremos la pesadumbre que llevamos padeciendo desde hace ya muchos
meses. Lo terrorífico del tema es que un sinfín de personas ya no están, por
culpa de una pandemia mal gestionada, y los que hemos tenido la enorme suerte
de poder contarlo, nos sentaremos a la mesa sin uno o varios componentes de la
familia. Entre los que nos han dejado, y los que, por lejanía, no van a poder
compartir con nosotros ni siquiera la cena de Nochebuena, este año 2020
terminará con una sensación de vacío y de tristeza de proporciones lamentables.
Dicen que ya habrá tiempo de disfrutar de los nuestros en
las próximas navidades. Primero, habrá que ver quiénes de nosotros llegamos
hasta allí, y después haremos planes. Pero, lo que está visto es que no merece
la pena planificar nada, porque, de la noche a la mañana, todo puede cambiar.
Vivir el presente es lo único realmente práctico, y, mientras
nos dejen hacerlo, intentemos ser felices, aunque cada día tengamos más encima
la vigilante y peligrosa espada del control, la censura y el miedo.
Mucha suerte a todos. Feliz Navidad.
lunes, 9 de noviembre de 2020
Valores
Sin ruido
Poder pasear entre el silencio,
navegar sobre olas calladas
o disfrutar de la niebla en calma,
son placeres que muy pocos saben apreciar.
Mar de arena
Más allá de las tormentas, donde las olas templaban tras los
arrecifes, los restos de un naufragio se erguían, alumbrados tímidamente con el
único farol del galeón encallado. Más lejos, una imponente atalaya asomaba
entre la bruma, mostrando su importancia. El faro, extinto sobre unas rocas
infranqueables, manaba de las arenas, y las nieblas, turbias y obstinadas,
custodiaban los contornos.
Sosiego
La calma reina en estos rincones, alejados de toda desazón. Una
mañana clara, con la quietud sobre el agua y el silencio en el viento, retratan
y culminan un paisaje que acaricia con afecto cada hebra de césped y cada
brizna de arena.
Llegada la noche
No muy lejano relucía aquel destello, asomando con cautela entre
húmedos ramajes, al paso cansado y entristecido de la noche. La fatiga me
ofrecía un instante de tregua, suficiente para advertir que, parcamente moderada,
la distancia hasta aquel caserón sería vencida en breve.
Tras la primera tapia, con su vieja cancela enmohecida,
Llegué hasta sus pies, rozando sus altos muros de piedra resplandeciente, sintiendo
el llanto de mil fantasmas que atraían mi presencia, entreabriendo el portón de
la mansión que acogía en sus entrañas al recién llegado.
Y allí encontraría la respuesta de interminables
interrogantes.
Futuro incierto
La noche no tardó en mostrarse, y el águila, que bajó para
tener diferente perspectiva, se encontró con una lumínica mariposa recadera, de
aspecto brillante y prudente vuelo, que llevaba sobre ella agobiantes noticias.
Desalentadas, sabían que la vida estaba cambiando, más allá de sus fronteras, y
los humanos convivían con un castigo que asolaba sus caminos de manera
inaudita. El alba y el ocaso entretejían niebla y lluvia, donde antes brotaba,
imponente, la claridad. Y el borroso futuro, apartado de cualquier mejoría, caía
vencido a los pies de la guadaña que todo lo cercena.
jueves, 1 de octubre de 2020
Niebla
La niebla surgió, de repente, sin esperarlo, y con ella, la noche. La luz de los viejos faroles alcanzaban lo exiguo, y con toda la calma del mundo, sin ansia ni premura, llegaría hasta la orilla de cuanto había soñado.
El amor de los animales
La rebusca tras la berrea
Hay que reponer fuerzas, porque la berrea las mengua a base de bien.
Cualquier alimento decente es bueno para renovar la energía.
Mirada
Esa mirada felina, tan auténtica, tan única.
Esa mirada que muchos quisiéramos tener,
y que tan solo disfrutan
los gatunos, mansos o fieros.
Esa mirada que lo dice todo.
domingo, 27 de septiembre de 2020
Palmira, la gaviota
Aquella gaviota, de nombre Palmira, decidió tomarse un respiro, merecidamente
ganado, tras su larga caminata por el borde del malecón. Algo sedienta, a causa
de un boquerón ingerido, arrugaba su gaznate. Buscaba algún recipiente con agua
fresca donde rebozar el pico, y de paso, atisbar el ambiente para echarse una
siesta. Y allí, bajo un sol de justicia, escudriñó cuanto pudo ver, bajo unas
palmeras muy apañadas que esperaban, con impaciencia, la visita de la bella
palmípeda. Un apropiado sueño ya estaba calculado, bajo las espesuras del oasis,
y sería bien aprovechado, hasta el momento de reanudar los altos vuelos, para
seguir planeando por las alturas.
Canales pandémicos
En Venecia se ha notado el bajón de turistas, como en
cualquier parte donde el Coronavirus se esté paseando a sus anchas. En los canales
navegan menos góndolas, y las que flotan, esperan a ser ocupadas por alguien
que quiera disfrutar de un paseo. Alguna que otra embarcación de recreo puede
verse, y escucharse, con más claridad que de costumbre, pues el silencio se
está instaurando hasta más allá del agua, por la falta de movimiento. Las pizzerías
no tienen demasiada vida, a pesar del increíble aroma que se escapa de las que
aún funcionan, y la escasez, en todas sus formas, planea aviesamente.
Este año 2020 es de lo más repugnante, y todavía queda por
sufrir, hasta que la última campanada caiga. Y después, ya veremos, porque esta
ristra de calamidades continuará, lo más probable, en 2021. Pero no dejemos que
el abatimiento se apodere de nosotros, porque si eso ocurre, iremos en picado.
domingo, 6 de septiembre de 2020
sábado, 5 de septiembre de 2020
En calma
Arriba
Y los niños se preguntaron dónde comenzaba todo. Los planetas giraron, las estrellas se encendieron, y el cielo, con su cántico, explotó de júbilo.
Más allá
Aventura
La vida en sí misma es una aventura, intrépida, desbordante, a veces excéntrica, y casi siempre una incógnita. No esperes a mañana para embarcar tus sueños hacia un puerto mejor.
Confesiones a la luna
Miradas
Detrás de esa mirada, nada se esconde, pues la inocencia impresa en esos ojos sinceros, ya la quisiéramos tener los humanos.
jueves, 13 de agosto de 2020
Adiós, Tábata
Nunca
imaginé que te llegaría a querer tanto. Si tiempo atrás me hubiesen dicho que llenarías
con tanta luz mi vida, lo habría interpretado como una exageración. Pero fue
todo lo contrario, sin duda, porque detrás tu mirada, de tus discretos pasos, de
tus juegos o de aquellos saltos que dabas en tu cama mientras soñabas, había un
ser que irradiaba cariño sin igual. Tu compañía, tu respiración al dormirte, tu
calor cuando te acurrucabas, tu forma de estirarte al despertar… Pero ya no
habrá más mañanas que comiences con tus ojitos abiertos, ni con tus ansias por
tu desayuno, ni con tus ganas de jugar, porque tras ese último suspiro, te has
marchado. Luchaste como una campeona contra un cáncer, y lo venciste.
Batallaste contra los achaques del tiempo, a pesar de sufrir dificultades de
visión, arrastrar tu frágil corazón, o soportar los dolores en tus pequeños huesos.
Y a pesar del avance del tiempo, peleabas contra él, demostrando tu fortaleza y
tus ganas de vivir. Pero a tus más de diecisiete años, tus órganos comenzaron a
fallar, y nos dejaste. Tuvimos la suerte de tenerte en nuestras vidas, de acompañarte
hasta el último instante, cuando el líquido del sueño sin retorno entró en ti.
Allí estábamos, tu familia, acariciando tu cuerpecito hasta que tu interior
dejó de latir y se hizo el silencio. Y sin dejar de mirarte, llegó el llanto,
que todavía nos acompaña.
Te quiero,
Tábata. Y no hablo solo en mi nombre, porque todos los que hemos compartido
contigo todos estos años, sufrimos tu ausencia, viéndote en cada rincón, mirando
por si estuvieras aún, y recordando tantas cosas que no hay forma de arrancarse
este dolor.
Ahora
estarás con tu hermano gato Ulises, que habrá salido a buscarte al umbral de tu
cielo. Sé feliz allí, y cuida de él, como él hará contigo. Quiero pensar que
algún día volveremos a estar juntos, porque, si todo tiene un sentido, esto no puede
ser el final. Mientras tanto, agacha la mirada de vez en cuando, y desde arriba
verás que seguiremos recordándote como eras, con toda la bondad y la lealtad
que un ser tan maravilloso como tú nos ha podido dar.
Has sido un
regalo del cielo. Ahora estás en él.
Algún día
volveremos a estar juntos, pequeña.
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Los bosques no quieren esconder su magia, sino que la muestran de par en par. Pero, como todas las cosas en esta vida, hay que saber mirar...
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La soledad buscada tiene esa parte de necesidad, que casi todo el mundo precisa, en ciertas parcelas de la vida. El aislamiento ofrece, en...
















































