viernes, 1 de octubre de 2021

El fin del mundo


 Por más que nos empeñemos en lo contrario, el fin del mundo llegará. Ese será el día en que dejaremos de existir, y cada parte de nosotros desaparecerá. Después, ya iremos viendo, porque hay que ir a lo práctico, y no deberíamos perder las valiosas horas en intentar adivinar lo que nos espera tras esta vida. 

Yo creo que algo habrá. No me imagino una oscuridad eterna, después de llegar hasta aquí. Pero no estoy todo el día pensando, como algunos que conozco, en lo que tendremos al cerrar los ojos por última vez. Este camino hemos de vivirlo, y de paso, disfrutarlo. Y todo lo que nos desvíe de esa idea es perder el tiempo.

Pero, si algún día, cuando todavía nos encontremos en este plano, nos tocase de lleno una devastación, no podremos negar la ironía de la existencia, por habernos puesto en primera fila para admirar los últimos retazos de lo que hasta ese instante habremos tenido delante. Y eso, por desgracia, es algo que puede suceder en cualquier momento.

La leona


 Caminar por cualquier bosque tiene su magia, sobre todo para aquellos que nos gusta tanto perdernos en lugares solitarios, y aprovechar el silencio que las grandes ciudades niegan desde por la mañana. Un escaso rayo de sol se filtra entre las árboles, dando idea de la profundidad del entorno. Y allí mismo, sin esperarlo, una leona se deja ver, portando elegancia y parsimonia a partes iguales, como solamente los felinos saben. Lo extraño es cruzarse con semejante creación de la naturaleza, rezumando belleza y autoridad, pues la leona, que está a lo suyo, sabe imponerse desde el sigilo.

lunes, 6 de septiembre de 2021

Splash!


 Chapotear. Eso es lo que hacemos muchas veces en la vida. Dar palos de ciego hasta que acertamos, y, mientras tanto, esparcimos hacia fuera lo que resulta de nuestros errores, que no suelen ser pocos, empapando lo circundante. En eso se basa el aprendizaje, con sus ensayos y sus errores, hasta que nos damos cuenta del camino que hemos de seguir. Lo malo es cuando, a pesar de los palos, de las caídas y los desengaños, seguimos apostando al caballo perdedor, como lerdos, sin darnos cuenta de que la vida pasa volando.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Vida en Marte


  No sé si habrá vida inteligente en Marte. Si la hay, puede que sea microscópica e insignificante (dirán algunos) Pero, por muy pequeña que sea, siempre será mayor que la de muchos que habitan nuestra Tierra.

martes, 31 de agosto de 2021

Todo acaba


 

Las vacaciones ya van terminando. De hecho, muchos las acabaron hace un tiempo. Otros, ni siquiera las han disfrutado. Las playas irán vaciándose, y el silencio de las olas será lo único que pueda escucharse en la lejanía, junto al canto de las gaviotas. Los días nacerán y morirán, y las orillas habrán borrado cualquier vestigio.

lunes, 30 de agosto de 2021

Soledad


 

Hasta los árboles pueden sentirse solos. Y en su soledad, abandonarse y desaparecer. Lo que un día pudo ser un lugar majestuoso, desde donde poder contemplar la inmensidad de un mundo, cada vez más destrozado, todo puede volverse una cárcel, exenta de muros físicos, pero con firmes grilletes uncidos al aislamiento.  

sábado, 17 de julio de 2021

Paseos nocturnos


 

Pasear de noche tiene una magia innegable. Solamente aquellas personas que temen a la oscuridad, se sienten incómodas ante la negrura que se vuelca sobre sus espaldas. Los bosques dificultan la perspectiva, pero, al abrirse, se muestran los claros que baña la luna, y lo que antes era gris, se manifiesta con variopintos colores, aunque apagados, pero lo suficientemente certeros como para darnos una idea de las texturas que nos envuelven.

martes, 22 de junio de 2021

Espinas



 

Quien busca, suele encontrar. Esta regla no se cumple a rajatabla, pero la perseverancia nos regala, a veces, el embrujo de ansiadas sorpresas. No obstante, los viajes que se inician no siempre resultan perfectos, porque hasta rosa alcanzada puede herirnos con sus espinas. 

Luz de guía


 

No será la primera vez que nos perdemos al caminar. Pero no es igual hacerlo bajo las luces de una ciudad, que mezclarse entre frondosas arboledas que apenas visten claridad. Entretenerse es de necios cuando todo se torna sombrío, y encontrar el camino de vuelta se hace indispensable. 

lunes, 21 de junio de 2021

La jarra germana


 Para los que nos gusta caminar por parajes alejados, quizá hasta sombríos, donde nadie respira alrededor, y los sonidos son tan lejanos que cuesta trabajo ubicarlos, resultaba un auténtico disfrute para los sentidos ser la única pieza del tablero. Solamente un suelo oscuro, tiznado levemente de huellas de otros que, como yo, decidieron cruzar por allí, se extendía bajo un cielo encapotado, frío y amenazante, comenzando a rezumar algunas pizcas de lluvia. Y en mitad de la nada, como surgida de un sueño sin sentido, una enorme jarra de cerveza, seguramente germana, se alzaba con chulería sobre aquel césped empapado de negrura. Me pregunté cuál sería su procedencia, tibiamente atónito, mientras medraba su envergadura a medida que mis pasos se acercaban, y ante ella, me detuve. Del tamaño de una casa, quizá más, algunas de sus formas relucían con los rayos del ocaso, y fue en aquel instante cuando caí en la cuenta de que el tiempo, caprichoso, me avisaba sobre mi regreso a la civilización. Y allí dejé al hallazgo, oscureciéndose, lo mismo que los entornos, diluyéndose entre una niebla que prefirió no esperar. 

domingo, 13 de junio de 2021

Calor del bueno


 

No es momento de poner la chimenea, por mucho que guste mirar hacia el fuego, y sentir el crepitar de las ascuas. Con este calor que está haciendo ya, lo que menos apetece es plantarse ante las llamas, para sentir cómo baja la tensión y quedarse aplatanado. Pero nadie puede negar que la magia de una hoguera es real, aunque habrá que esperar al invierno para sacar de nuevo el hacha y traer una buena leña para arder. Todo llega. De momento, el sofoco está servido. Lidiemos como se pueda con este infierno, que cada año es más abrasador. Buenas bebidas frescas, que no frías, y un buen cobijo para evitar los rayos de nuestro astro. Así nos pondremos a salvo de este sol tan irritante que, a pesar de necesario, es puñetero.



viernes, 11 de junio de 2021

Pirámides, fumatas blancas y el bueno de Augusto.


 

Cruzar una puerta y encontrarme con tres pirámides aztecas, después de tropezar con una vieja vía de tren, y aterrizar ante la estatua de Augusto – Octavio para los amigos – no es algo que pueda considerar como habitual. A mí no me suceden este tipo de cosas  casi nunca.

Mientras bebía un refresco de arándanos, templado como el abrevadero de una mula, observaba en la lejanía tres columnas de humo blanco, como si acabasen de elegir a tres Papas. Y dado que el sol de justicia se empeñaba en ser molesto, me refugié bajo medio arco de piedra que todavía quedaba en pie. No había un alma en aquel entorno interminable, y con más aburrimiento que una mona con ukelele, me terminé la bebida. Fue entonces cuando me pregunté hacia dónde dirigir mis pasos, pero no tenía un ápice de ganas para ponerme a pensar. Aquel era uno de tantos momentos asfixiantes de verano, punzantes y crueles, en los que te quedas inerte, como si alguien hubiese apretado el botón de pausa. Una calma fuera de lo normal, con lejanísimos susurros que llegaban de las montañas, formaban el hilo musical de aquel sueño del que, por fin, acabé despertando, porque menudo tostón. Casi me quedé dormido dentro de ese sueño. Y entonces no sé qué habría pasado.

jueves, 10 de junio de 2021

Colores


 

El calor llega, lanzando sus raíces para hacernos sudar, y lo consigue. Muchas noches resultan ser un pesado suplicio, y hasta las flores se agachan ante la abrasadora canícula. Pero no puede negarse que la belleza se manifiesta cuando estallan los colores y todo se pincela al gusto, como las obras de arte que son.



 

Alejarse de las ciudades, buscando refugio en la arena, sintiendo una calma tan inusual como necesaria. Y mientras llega el ocaso, bajo mis pies, el suave tacto humedecido me recuerda que no hace falta mucho más para sentirse en paz. El viejo faro, como arrastrado desde los acantilados, lanzó el ancla. Con su recuerdo en la lejanía, muestra en la orilla el semblante robusto de quien se alzó ante el mar. Cae la luz, y todo se torna en negrura, pero desde lo alto las estrellas me guiarán.

La noche en el bosque


 

La noche en un bosque asusta a muchos. Es posible que los ruidos de las criaturas nocturnas, junto a los sonidos de la misma naturaleza, simbolicen un significado diferente cuando desaparece la luz, y la gente asustadiza prefiera sentirse a buen recaudo. Pero la noche tiene magia, y si intentamos sentir más allá de lo que en apariencia nos rodea, comprobaremos que todos somos uno, y entenderemos entonces la fusión con los elementos y el resto de seres vivos.


miércoles, 9 de junio de 2021

Esa Luz Del Destino


 

En algún lugar, donde menos lo esperemos, una luz, quizá escondida, brille para nosotros. El destino está en nuestras manos, pero más allá de los caminos recorridos, algo escrito rige cada paso. Si encontramos el destello que pacientemente aguarda, hallaremos el reflejo de todo nuestro caminar, encerrado en una gota, en un suspiro, en esa brizna de aire que bajo el ocaso de un sol, o el resurgir de una luna, resplandece.


lunes, 7 de junio de 2021

La nave


 

Pasear por el campo es algo que, al menos a mí, me sienta de maravilla. Y aunque ahora, en tiempos del COVID-19, no tenga la facilidad de antes para moverme por el mapa, sí es verdad que, cuando las circunstancias me lo permiten, escapo hacia lugares rurales para desconectar de toda la porquería cosmopolita, que es mucha.

Una de esas veces, cuando la noche caía y todo se iba desdibujando, me sorprendió en la lejanía un destello que no esperaba. Por un momento pensé en alguien, paseante como yo, que, linterna en mano,  se aburría como una mona y solo se distraía con aspavientos. Pero todo resultó ser mucho más enrevesado.

Avanzando hacia el lugar, donde unas chispas se alborotaban como cuatro moscas peleando por su porción de mierda, presencié algo tan insólito que hasta mi digestión estuvo a punto de cortarse. Y no era para menos, pues una especie de escueta nave, quizá llegada de mundos muy lejanos, se arreó el gran porrazo del siglo. Desconozco si el marciano de turno iba bebido, o si alguna autoridad se lo llevó al cuartelillo por pilotar ebrio, pero cuando llegué al lugar de los hechos, allí no había nadie que respondiera por el incidente.

Así que, me quedé con las ganas de saber si el conductor de aquel artefacto se quedó sin puntos, o todo quedó en una advertencia, por lo que me fui de allí, sin darle más importancia.

Puede que los alienígenas nos estén visitando, pero vamos, no es algo que me quite el sueño. Aquí, en la tierra, y más concretamente en España, tenemos muchas cosas importantes, demasiadas, a las que prestar atención, antes que averiguar si enanos verdes, o del color que sean, se mueven entre nosotros.


viernes, 4 de junio de 2021

La casa de cuento


 

Me encontré, sin esperarlo, con una de esas casas de cuento que nos relataban de pequeños. Una vivienda en mitad del campo, como salida de la nada, pero sin chocolates ni adornos de caramelo. Hansel y Gretel, seguramente, habrían pasado de largo, al no ser invadidos por los aromas dulzones de las golosinas. En cambio, yo me detuve a mirar, desde cierta distancia, porque resultaba chocante encontrar semejante bohío, emergiendo  del verdor de la pradera, como si fuera lo más normal del mundo.

Su estructura “Timburtiana”, aderezada con sus lógicas y torcidas ventanillas, apenas dejaba distinguir el interior. Parecía, no obstante, que nadie habitaba entre los muros de aquel esperpento, levantado con pésimo gusto, aunque a más de uno le habría ayudado en las noches oscuras, supongo.

A pesar de aquella rareza, continué mi marcha, dejando atrás  aquella construcción. Pero de vez en cuando recuerdo lo perplejo que me sentí al darme de morros con aquella cosa inclasificable.

jueves, 3 de junio de 2021

El silencio de los pueblos


 

Se agradece inmensamente algo de calma. Con todo lo que tenemos encima en España, poder salir de los núcleos habituales y perderse en los pueblos, es, sin duda, algo tan terapéutico que hasta los facultativos deberían recetarlo.

Ese silencio que bucea por las callejuelas, arañando sutilmente el empedrado, nos sumerge en una calma que no se puede tener, ni de lejos, en las grandes urbes. Y ahora, con las medidas más relajadas, la gente ya sale de sus casas para llevar una vida normal, o casi. En mitad de esta pandemia, que no parece tener final, aterrizar con los pies fuera del hogar es toda una aventura. Ya veremos cómo termina esto.

De momento, sigamos imaginando con viajar a lugares remotos, libres de gente y de virus. Los que ya lo han logrado, bien por ellos (siempre y cuando sean precavidos) Y los que todavía seguimos en nuestras burbujas, aguantaremos un poco más.

La luz en el campo


 

La subida de las tarifas de la luz nos han dejado a (casi) todos de piedra. Ese 44% abusivo que las hidroeléctricas nos suben e imponen, es repugnante, como poco. Y aquí seguimos, aguantando, tragando como borregos, hasta que toquemos fondo, para lo cual, no creo que tardemos demasiado.

En las zonas rurales van a tener más de lo mismo; no se van a librar, por más que quieran. Las que no van a notar la subida (o robo) son las vacas, que continuarán a lo suyo, pensando en lo que piensen, mientras pastan a su aire en los prados que tengan a su alcance.

Sea de día o de noche, ellas camparán a sus anchas, de lo cual me alegro enormemente. Bastante tienen que sufrir ya sus criadores, soportando el gasto constante y desmedido que esta especie de gobierno ha colado, como no iba a ser de otra manera, de forma nauseabunda, cuando peor lo está pasando España.

Únicamente ese sector privilegiado, al que no parece provocarle muchos quebraderos de cabeza, saldrá triunfante, con los bolsillos llenos, tras abultar sus profundos y avaros bolsillos del dinero que nos estafan a los españoles. Ese sector que mueve a su antojo los hilos que, como a marionetas nos atan a los pies, se cachondea de lo lindo con nuestros apuros, porque, como todo el mundo sabe, ni al gobierno ni a los magnates de las hidroeléctricas les importamos un carajo.

Al menos, las vacas del campo viven ajenas y en paz... por ahora. 

 

jueves, 4 de marzo de 2021

El banco molesto.


 

Alguien debió hacer mal los cálculos, ya que no suele ser lógico obstaculizar la entrada a un inmueble, o estorbar a la hora de subir una escalera, como en este caso, y plantar un banco frente a unos escalones. Cualquiera de necesite usar estos peldaños, lidiará con la molestia, pues al lúcido de turno se le ocurrió anclar el asiento delante de la escalinata. Hace falta ser descerebrado.

Pero lejos de arreglar este entuerto, ahí sigue, tan pancho. Y lo que queda, seguramente.

 

La noche llegará


 

Los tejados tienen ese encanto especial que, al ensombrecer cada noche, adquieren cierta magia. Las luces anaranjadas que bañan las tejas, arañan con delicadeza techumbres o azoteas, y caminan entre cubiertas con noctámbulos reflejos, ofreciendo un hipnótico estado en el que perderse, cuando, desde una altura privilegiada, se inclinan ante nosotros increíbles artesonados, húmedos por el relente y brillantes por los luceros.

El día vive todavía, pero, en unas horas, la bóveda celeste se apagará, y comenzará de nuevo el juego trasnochador, dispersando las estrellas como finas esquirlas de fogata.

 

Copias exactas


 

Una copia puede ser útil, cuando sustituye, por ejemplo, a un objeto que se ha extraviado. No habrán sido pocas las veces que hemos clamado al cielo, pidiendo que apareciera ese juego de llaves, o hasta ese otro calcetín que nos regalaron, y que tanto valor sentimental tenía. En momentos así, una buena copia habría dado juego.

Pero hay cosas que son ciertamente inquietantes, como encontrarse en mitad del campo un elemento escultórico que pincela la mismísima Puerta de Alcalá. Y es que, esta copia tan bien realizada, que parece haber sido arrancada de su lugar de origen, reposa sobre el césped de un terruño con hierba floreada, disfrutando de la intemperie con lozana alegría en cada poro de su pétreo semblante.

No creo, sinceramente, que tamaña obra haya surgido de la nada, ni que sus líneas tan precisas sean fruto de la erosión. La naturaleza, aunque inmensa en sabiduría, no suele ser capaz de perpetrar lo que en cualquier parte se considera una anomalía de este calibre, por lo que los lugareños sospechan, claramente, que algún gracioso decidió abandonar esta creación en mitad del terreno.

No es que quede mal, sino que asombra. Y extraña más todavía que nadie se haya apropiado de esta pieza, con la cantidad de coleccionistas que abundan por todas partes.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

¡Feliz Navidad!... (por decir algo)


 

Ya están aquí las fiestas, una vez más, fieles a su cita anual. Lo malo del asunto es que, este año, no van a ser agradables, ya que en los hogares sufriremos la pesadumbre que llevamos padeciendo desde hace ya muchos meses. Lo terrorífico del tema es que un sinfín de personas ya no están, por culpa de una pandemia mal gestionada, y los que hemos tenido la enorme suerte de poder contarlo, nos sentaremos a la mesa sin uno o varios componentes de la familia. Entre los que nos han dejado, y los que, por lejanía, no van a poder compartir con nosotros ni siquiera la cena de Nochebuena, este año 2020 terminará con una sensación de vacío y de tristeza de proporciones lamentables.

Dicen que ya habrá tiempo de disfrutar de los nuestros en las próximas navidades. Primero, habrá que ver quiénes de nosotros llegamos hasta allí, y después haremos planes. Pero, lo que está visto es que no merece la pena planificar nada, porque, de la noche a la mañana, todo puede cambiar.

Vivir el presente es lo único realmente práctico, y, mientras nos dejen hacerlo, intentemos ser felices, aunque cada día tengamos más encima la vigilante y peligrosa espada del control, la censura y el miedo.

Mucha suerte a todos. Feliz Navidad.


lunes, 9 de noviembre de 2020

Valores






Ya quisiéramos los humanos tener esa nobleza impresa en los ojos. Independientemente de la especie, ellos, los animales, nos dan cien vueltas en muchas cosas, como el comportamiento o la lealtad. El día que nos parezcamos más a ellos, habremos comenzado a evolucionar hacia un mundo mejor.
 

Sin ruido






 

Poder pasear entre el silencio,

 navegar sobre olas calladas

 o disfrutar de la niebla en calma, 

son placeres que muy pocos saben apreciar.

En silencio





El murmullo de la gran ciudad se ha desvanecido. Por ahora. 
 

Mar de arena


 

Más allá de las tormentas, donde las olas templaban tras los arrecifes, los restos de un naufragio se erguían, alumbrados tímidamente con el único farol del galeón encallado. Más lejos, una imponente atalaya asomaba entre la bruma, mostrando su importancia. El faro, extinto sobre unas rocas infranqueables, manaba de las arenas, y las nieblas, turbias y obstinadas, custodiaban los contornos.

Sosiego


 

La calma reina en estos rincones, alejados de toda desazón. Una mañana clara, con la quietud sobre el agua y el silencio en el viento, retratan y culminan un paisaje que acaricia con afecto cada hebra de césped y cada brizna de arena.

Llegada la noche


 

No muy lejano relucía aquel destello, asomando con cautela entre húmedos ramajes, al paso cansado y entristecido de la noche. La fatiga me ofrecía un instante de tregua, suficiente para advertir que, parcamente moderada, la distancia hasta aquel caserón sería vencida en breve.

Tras la primera tapia, con su vieja cancela enmohecida, Llegué hasta sus pies, rozando sus altos muros de piedra resplandeciente, sintiendo el llanto de mil fantasmas que atraían mi presencia, entreabriendo el portón de la mansión que acogía en sus entrañas al recién llegado.

Y allí encontraría la respuesta de interminables interrogantes.

Futuro incierto


 

La noche no tardó en mostrarse, y el águila, que bajó para tener diferente perspectiva, se encontró con una lumínica mariposa recadera, de aspecto brillante y prudente vuelo, que llevaba sobre ella agobiantes noticias. Desalentadas, sabían que la vida estaba cambiando, más allá de sus fronteras, y los humanos convivían con un castigo que asolaba sus caminos de manera inaudita. El alba y el ocaso entretejían niebla y lluvia, donde antes brotaba, imponente, la claridad. Y el borroso futuro, apartado de cualquier mejoría, caía vencido a los pies de la guadaña que todo lo cercena.

jueves, 1 de octubre de 2020

Niebla


 

La niebla surgió, de repente, sin esperarlo, y con ella, la noche. La luz de los viejos faroles alcanzaban lo exiguo, y con toda la calma del mundo, sin ansia ni premura, llegaría hasta la orilla de cuanto había soñado.

Atentos


 
Procura mantener tu atención intacta. 

Vivimos tiempos convulsos,

 y no se puede bajar la guardia. 

Dragones


No hace falta ser un dragón de cuento medieval 

para saber afrontar la vida con decisión.

El amor de los animales


El amor es universal. 
Pero, parece mentira que ese sentimiento
sea incondicional en los animales, 
de manera absoluta, mientras nosotros tendemos
a destruir todo aquello que tiene un valor incalculable. 

El día que todos entendamos 
la sensibilidad que llena sus almas, 
seremos mejores personas, 
y la figura del ser humano 
habrá subido un peldaño más.

La rebusca tras la berrea


 

Hay que reponer fuerzas, porque la berrea las mengua a base de bien. 

Cualquier alimento decente es bueno para renovar la energía.

Mirada


 

Esa mirada felina, tan auténtica, tan única. 

Esa mirada que muchos quisiéramos tener, 

y que tan solo disfrutan 

los gatunos, mansos o fieros.

 Esa mirada que lo dice todo.

Coco